Construyendo recuerdos: Arquitectura y Perfumería

por Regia

¿Qué tienen en común el mundo de la arquitectura y de la perfumería? Ambos dan forma a universos a medida, crean lugares evocadores donde refugiarse, imaginan conceptos abstractos que acaban tomando forma física. Los dos emplean materiales y componentes que, descontextualizados, toman una nueva identidad.

Los dos –un edificio o una fragancia- hacen soñar y son capaces de traer a la memoria sensaciones, recuerdos y vivencias. En Perfumerías Regia hemos asociado a diez iconos de la arquitectura contemporánea de Barcelona con diez perfumes con los que comparten valores y espíritu.

I. MACBA, RICHARD MEIER (1995)

Luz, claridad y espacio. Y un color como bandera: el blanco. El Museo de Arte Contemporáneo fue uno de los primeros símbolos de la Barcelona post-olímpica. Racionalista, geométrico e influenciado por Le Corbusier, este espacio abría la ciudad a un tipo de discurso creativo sofisticado, moderno e iconoclasta.

Blanche de Byredo (170€, 100 ml) tiene en común con el centro de arte del Raval el estilo minimalista, puro y contundente. Lo que en el MACBA es clasicismo, en Blanche es romanticismo: rosa blanca, pimienta rosa, neroli, peonía, sándalo y almizcle.

II. W BARCELONA, RICARDO BOFILL (2009)

Este hotel tuvo no pocos detractores desde el comienzo de su planificación, asustados ante la ruptura del skyline y amparados por la Ley de Costas. Su altura inicial prevista era de 179 m, que se quedaron en 98 m. La forma de vela se eleva sobre el Mediterráneo, otea la vista general de la ciudad y forma parte de un ambicioso plan de renovación del litoral barcelonés. La fachada reflectante de vidrio plateado combina los colores del cielo y los destellos del mar.

Salina de Laboratorio Olfattivo (98€, 100 ml) toma su nombre de una isla griega del archipiélago volcánico de las Islas Eolias, en el mar Tirreno, cerca de la costa nordeste de Sicilia. Huele a mar, sol, arena y libertad. Es salada y dulce a la vez, y evoca a los pinos y los matorrales de las costas. Entre las notas, cáscara de limón, ajenjo, lavanda, vainilla, almizcle blanco y cedro.

III. PABELLÓN MIES VAN DER ROHE, 1929

Decía Van der Rohe que la arquitectura es un arte objetivo que debe suprimir y borrar todo lo relacionado con la personalidad del autor, para únicamente regirse por el espíritu y las necesidades de la época. Este es un edificio de culto, idolatrado por la profesión, símbolo de una modernidad audaz e intelectual. Se edificó para la Exposición Universal de 1929, y su creador dijo de él: “Hemos querido mostrar quiénes somos y cómo nos sentimos los alemanes hoy en día. Buscamos valores como la sinceridad, la verdad, la claridad y la integridad”.

El mármol travertino y el ónice dorado del edificio entroncan con el academicismo del Oud de Nil de Penhaligon’s (195€, 100 ml), que huele a pomelo, bergamota, jazmín, ámbar, oud y papiro.

IV. MUSEU BLAU, HERZOG & DE MEURON (2004)

Un proyecto inspirado en el mar que baña Barcelona. Un juego de superficies, texturas y patrones que alterna la oscuridad y la luz, lo sólido y lo líquido, lo áspero y lo liso. Este edificio fue concebido como punto de encuentro del Fórum Universal de las Culturas, y alberga curiosas colecciones de animales de todo el mundo. El acabado de cemento pulverizado, el mismo tipo que se emplea en la construcción de túneles, contiene pigmentos de color azul luminoso que en función del ángulo de la luz incidente pueden dar a la fachada una tonalidad azul, violeta o negra.

So Blue (Mancera, 135€ 120 ml), cuya autoría firma Pierre Montale, es cálido, intenso y aventurero, como una vía de entendimiento entre Occidente y Oriente, igual que el edificio que nos ocupa. El relato se construye con limón de Calabria, grosella, pimienta negra, pachulí de Sumatra, sándalo, vainilla y almizcle.

V. PEZ VELA, FRANK GEHRY (1992)

El reflejo del sol va cambiando la iluminación de las escamas doradas de este gran pez que domina la fachada del puerto olímpico, con dos torres protagonistas, la Mapfre y el Hotel Arts. Gehry creó esta escultura de 56 metros de largo y 35 de alto con un entramado de finas líneas de acero inoxidable sobre una estructura sutil y orgánica. Fue la primera vez en la que el arquitecto se ayudó de un ordenador para fijar sus formas curvilíneas y asimétricas, técnica de la que se ha servido desde entonces en su trabajo y con la que ganó fama mundial. Esta construcción tiene su leyenda urbana propia; aseguran que esta parte del puerto fue encargado por logias masónicas de la ciudad, que quisieron que el pez se levantara en la zona piscis del distrito, y que al carecer de cola y cabeza simbolizara lo atemporal.

Voglie di mare (160€, 50 ml) es ese sentimiento que nace en los mediterráneos en cuanto asoma la primavera: necesitamos el mar, el salitre, el olor a brisa, pasear por la orilla a las ocho de la mañana cuando todo el mundo duerme aún. Este perfume de la casa Art Landi es acuático, estimulante y energizante. Esta combinación de frescura y calidez se consigue con un complejo de extractos de algas naturales, musgo marino, pimienta rosa, cardamomo, jengibre, enebro y abeto mediterráneo.

VI. WALDEN 7, RICARDO BOFILL (1975)

Un edificio que fue cooperativa en su origen, y que compartía espacios públicos –plazas, jardines, piscina, terraza, zonas deportivas y de ocio- para que sus residentes disfrutasen de una mejor calidad de vida. Walden consiste en catorce departamentos agrupados en torno a cinco patios. Hay un complejo sistema de puentes y balcones en varios niveles, creando una interesante variedad de perspectivas, vistas y paisajes. La fachada exterior tiene el aspecto de una fortaleza enorme completamente pintada de rojo. Los patios tienen un tratamiento animado por el intenso azul, el violeta y el amarillo. La obra, audaz y visionaria, tuvo una fría acogida en su momento, y solo el tiempo dio la razón estética a Bofill.

François Hénin, el fundador de Jeroboam, define su casa de perfumería como una marca “para nómadas urbanos”. El perfume Insulo (90€ 30ml) -una isla, como el Walden, aislado de arquitectura vecina- se construye con notas de vainilla, jazmín y almizcle blanco.

VII. BIBLIOTECA UNIVERSITAT POMPEU FABRA, LLUÍS CLOTET E IGNACIO PARICIO (1999)

Este antiguo depósito de aguas (con forma de sala hipóstila y que recuerda a la Cisterna Basílica de Estambul) es un laberinto de arcos de 14 m de altura que plantea un espectacular juego visual. La Ciutadella, la zona donde se ubica, fue el primer parque público diseñado en Barcelona tras el derribo de las murallas medievales. Los jardines son de inspiración inglesa, y las infrastructuras quedaban escondidas a ojos del visitante. Una de ellas era este depósito, creado para abastecer la cascada y permitir el riego del parque. Tras varios cambios de uso a lo largo de su historia, la remodelación de la ciudad para los JJ.OO. promovió la recuperación del depósito, que fue comprado por la Universitat Pompeu Fabra para ubicar su biblioteca. Los arquitectos abordaron una rehabilitación que eliminaba todos los elementos superficiales para hacer lucir la estructura en todo su esplendor.

Si algo caracteriza a las bibliotecas es su ambiente monacal de silencio. Sans un Mot, de Jovoy (145€, 50 ml) es amaderado y floral: mandarina, ylang-ylang, grosella, violeta, iris y almizcle.

VIII. MUSEU MARÍTIM DE BARCELONA (TERRADAS ARQUITECTES, 2013)

El levantamiento de las Atarazanas de Barcelona, hoy reconvertidas en sede del Museu Marítim de la ciudad, tiene su origen en el siglo XIII, momento en que Barcelona era la ciudad principal de un reino en expansión que acababa de conquistar Sicilia y había fijado su mirada en el dominio del Mediterráneo. El edificio destaca históricamente por ser uno de los principales ejemplos del gótico catalán. La entrada de las tropas borbónicas en la ciudad y la construcción de la Ciutadella relegaron a las Atarazanas a caserna militar. Finalmente, en 1935 se llevó a cabo la cesión del conjunto a la ciudad, aunque la apertura del Museo Marítimo de Barcelona no llegaría hasta el 1941. El proyecto recuperó el baluarte, los jardines y la cubierta.

Sel Marin, Heeley (125€ 100 ml) es otro de los perfumes acuáticos de este decálogo que, como veis, está quedando ligado irremediablemente al mar, uno de los principales símbolos de identidad de Barcelona. Limón, bergamota, sal marina, musgo, algas, cedro y almizcle.

IX. BIBLIOTECA JOAN OLIVER (RCR ARQUITECTES, 2007)

RCR, Premio Pritzker 2017, imaginó esta manzana del Eixample como un equipamiento público que cubriese todas las áreas: biblioteca, centro social, gradas y jardín interior. A este trío de arquitectos de Olot les mueve “el respeto por lo existente y la convivencia entre lo local y lo universal. No creemos ni en fronteras ni en purezas. El hombre de Cromañón no era de ningún sitio. Nos gusta vivir alejados de la capital, ajenos al bullicio. Cuando vives en un pueblo has de tener claro qué aporta lo que construyes. Te lo tropiezas a diario. Se convierte en tu conciencia”.

En la biblioteca de RCR hay luz, árboles, mezcla de edades y culturas y, por supuesto, montañas de libros. La Rima XI de Carner (95€, 50 ml) es un homenaje a los versos de un amor imposible de Bécquer. Un perfume con mucho carácter, que abre con cardamomo, menta y azafrán, sigue con notas medias de canela y jazmín y se reafirma con cedro, benjuí y ámbar suave.

X. AMPLIACIÓN DEL PALAU DE LA MÚSICA, ÓSCAR TUSQUETS (2004)

“Quise hacer realidad el sueño de Lluís Domènech i Montaner”. Así definía Tusquets su trabajo de ampliación del Palau, que triplica la superficie del emblemático auditorio modernista de Barcelona. El edificio anexo incluye una sala de música de cámara subterránea, una plaza-auditorio y el descubrimiento a la vista de la gente de una fachada oculta durante más de 90 años. Construido en 1905, el Palau de la Música Catalana –propiedad del Orfeó Català y gestionado desde 1986 por un consorcio de administraciones públicas– ha luchado por dar relieve a un edificio espectacular, situado entre estrechas calles con nula visibilidad que hacen más dificil apreciar su exuberancia (y que traen muchas alegrías a quienes ‘chocan’ con él por casualidad).

Igual que cada partitura musical revela el carácter de su autor, Notes de Robert Piguet (150€, 100 ml) es un homenaje a la armonía y la historia secreta que esconden los buenos perfumes. La nariz, Aurélien Guichard, imaginó un preludio de bergamota y salvia, un timbre sonoro de musgo y haba tonka y contrapuntos de vetiver

(Artículo publicado por Marta Dominguez, Revista Regia Primavera 2018)

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