Anatomía del perfume de autor: oler es poder

por Regia

Todas las grandes creaciones olfativas tienen un backstage personal. Los perfumistas no firman sus obras con tinta ni edición, rubrican sus creaciones en la medida en que consiguen realizar composiciones olfativas únicas, cuyos acordes no suelen seguir los dictados más comerciales, sino los más inéditos y refinados.

Son los perfumes de autor en los que el nariz da rienda suelta a su talento y puede crear sin coacciones comerciales; aquellos en los que únicamente cuenta la visión artística de la esencia final.

 

Oler es poder

La idea de que el hombre debe ser fiel a un solo perfume resulta caduca. Cada fragancia tiene su momento, su lugar y su dosis justa de seducción. Nos hemos vuelto infieles. Las fragancias ya no se diseñan para convertirse en un clásico. Lo único que perdura en el tiempo es el deseo de que el perfume susurre a gritos “Así soy yo”.

El maestro perfumista, además de ser químico, es también un artista, ya que solamente con oler una vez el perfume sabe si tendrá éxito o no.

Hasta ahora no se le ha podido reemplazar por un ordenador. También es artístico el lenguaje de los perfumes; así vemos cómo los perfumistas buscan nombres relacionados con otras artes, fundamentalmente con la música, tomando prestados términos acústicos para definir el efecto que producen.

De esta forma oímos hablar de notas altas o superaltas, y notas bajas o muy bajas. Para el perfumista la “nota más alta“ se da cuando, al abrir el frasco de perfume, se produce una rápida sensación embriagadora. A ésta sigue la “nota media”, que es el corazón del perfume con todo su carácter y su riqueza. Esta dura varias horas, y cuando mejor es el perfume, más duración tendrá su aroma. Por último está la “nota baja”, debido a los elementos más duraderos conocidos con el nombre de “fijadores”. Estos producen un olor de baja volatilidad que es muy persistente y podría resultar desagradable si se usaran solos; pero como parte de la composición total del perfume añaden un brillo permanente a la fragancia.

La mayoría de los perfumes son combinaciones muy complejas en las que cada elemento libera otro. Puede haber decenas, e incluso cientos de ingredientes, que, mezclados hábilmente, producen distintos olores. Cada componente tiene su propia identidad, pero la pierde al mezclar con otros.

El olfato de un profesional puede identificar la mayoría de los aromas, pero el resultado final depende de dos cosas diferentes: el toque del perfumista y el hombre que lleva el perfume. Los mismos ingredientes, con un ligero cambio, pueden llegar a tener un resultado totalmente diferente, y tampoco hay dos “narices” iguales.

Por otro lado, los perfumes reaccionan según la piel, por lo que no puede decirse que un perfume produzca siempre el mismo olor.

 

¿Qué factores afectan a la fragancia?

La composición química de la piel puede cambiar totalmente un perfume. Por ejemplo: a una hombre de piel clara le puede resultar mejor una fragancia delicada que a un hombre con la piel más oscura, a causa del tipo de grasa de la piel. El perfume durará más tiempo sobre la piel grasa, pero tenderá a endulzarse. Si fumas, reducirás la eficacia de la fragancia: no sólo porque el tabaco se extiende e impregna con su olor la ropa y el cuerpo, sino también porque la nicotina altera la composición química de la piel, reduciendo el poder de permanencia del perfume. Los medicamentos, afectan a la fragancia, ya que interfieren intencionalmente en el metabolismo del cuerpo y, en consecuencia, cambian la reacción de la piel ante un aroma. Esto mismo sucede también si una persona cambia repentinamente de dieta. Si la fragancia está sujeto a pequeños cambios de olor corporal, el resultado será completamente diferente.

El clima y el medio ambiente afectan también a la fragancia. En climas cálidos, el perfume se evapora con gran rapidez y tiende a secar antes las notas altas, lo que explica por qué muchos perfumes en condiciones tropicales parecen más dulces y más fuertes. La contaminación de las ciudades suele ahogar el perfume, por lo que se aconsejan aplicaciones más frecuentes que en el campo.

 

El arte del perfumero

Tal como lo conocemos data de hace 200 años: los perfumistas actuales han heredado las técnicas y los métodos inventados por los franceses en el siglo XVIII. La creación de una nueva esencia puede llevar años, y se necesita un poder de discriminación poco frecuente para equilibrar la fórmula.

Tres son las etapas en la fabricación de un perfume: la selección de materias primas, su preparación y mezcla y su formulación Existen dos tipos de materias primas: las naturales y las sintéticas.

Los componentes naturales proceden de todas las partes del mundo, habiendo sido las fuentes tradicionales de los perfumes desde hace años; son de origen botánico y animal.

 

[Artículo publicado en la revista Regia, primera parte]

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